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El pony - historia del caballo de polo

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El término pony de polo es puramente tradicional, ya que en realidad el caballo de polo tiene un tamaño completo.

Se dice que un jinete con un caballo brillante puede jugar mucho mejor al polo con un nivel de habilidad bajo, mientras que el mejor jugador del mundo no puede lograr mucho con el tipo equivocado de caballo. Al igual que en la Fórmula 1, donde incluso el piloto más rápido no puede ganar una carrera, si tiene un coche que no cumple con los mismos estándares que su talento. En polo, la velocidad y la agilidad de los caballos es tan vital como las habilidades con la pelota, la equitación y el talento del jugador.

Hoy en día el caballo de polo es el resultado de más de un siglo de cuidadosa selección genética y reproducción. Para entender el presente caballo de polo hay que remontarse a sus orígenes, los primeros caballos que habitaron la Pampa, que escaparon de las primeras fundaciones de Buenos Aires en 1536. Estos caballos eran de origen español y bereber y son las especies que dieron origen al caballo criollo, que era imbatible en su rusticidad, resistencia y capacidad de adaptación.

Sin embargo, mientras el juego se desarrollaba también lo hacían las necesidades del jugador de polo de sus caballos. Los mejores jugadores comenzaron a buscar los caballos más rápidos para que pudieran dejar fuera a sus oponentes y llegar a la pelota aún más rápido. Esta habilidad la encontraron en los caballos de carrera pura sangre, que resultó ser tan rápido que muchos de estos caballos de polo de alto hándicap eran compartidos con el mundo las carreras de caballos para heredar estos rasgos de carreras. Pero esto tenía un precio, sacrificando maniobrabilidad y agilidad.

Una modificación en el reglamento sobre la altura de los caballos permitió el uso del caballo de carreras pura sangre en el polo. Previamente la altura de los caballos se limitaba a 142cm y más tarde fue 147cm. En nuestros días, la altura estimada ideal de un caballo de polo es de 156cm, siendo esta una altura más común en caballos pura sangre que en mestizos.

Los pura sangre pesan entre cuatrocientos y quinientos kilos y tienen músculos muy potentes y un temperamento fuerte. Esto significa que son corredores rápidos, se mueven con mucha destreza y requieren de un jinete muy bueno para controlarlos.

En Argentina, de acuerdo a los registros de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo, alrededor de 3.000 potros nacen cada año. Los mejores de estos empiezan a competir cuando tienen cinco años de edad y continúan haciéndolo hasta que tienen unos 12 años. Hay algunas excepciones en caballos que compiten hasta los 15 o más años.

Una gran mayoría de los caballos de polo son de hecho yeguas. Las yeguas son las preferidos para las competiciones por encima de machos castrados por varias razones, algunas de los cuales están abiertas a la discusión, tales como la creencia de que las yeguas tienen una mejor construcción muscular y más suave temperamento. Otras razones son más una cuestión de hecho: las yeguas son una fuente de ingresos para criadores y esto es por lo que jugadores de polo (cuyo ingreso puede provenir en parte de la crianza) venden los potros y las potras para mantener sus propias granjas de cría.

El caballo de polo es seleccionado cuidadosamente por sus movimientos veloces, resistencia, agilidad y maniobrabilidad. El temperamento es crítico, ya que el caballo debe ser capaz de responder bajo presión y no debe excitarse o ser difícil de controlar. La mayoría son pura sangre o cruces con pura sangre. Ellos están capacitados para ser manejadados con una sóla mano en las riendas, y para responder a las piernas del jinete y las señales de peso para seguir adelante, girar y detenerse. Un caballo bien entrenado llevará a su jinete sin problemas y con rapidez a la pelota y puede suponer entre un 60% y un 75% de la habilidad del jugador y el patrimonio neto de su equipo.

El entrenamiento de polo comienza generalmente a los tres años de edad y tiene una duración de aproximadamente seis meses a dos años. La mayoría de los caballos alcanzan la madurez física completa a la edad de cinco años y los ponis están en su mejor forma física y formación en torno a los 6 o 7. Sin embargo, y sin ningún accidente, los caballos de polo podrían tener la posibilidad de jugar hasta los 18 a 20 años de edad.

Cada jugador debe tener más de un pony, para poner reemplazar a los cansados en cada chukker y a veces incluso durante un chukker. Un jugador podrá jugar con 2 o 3 ponis
en un partido de bajo nivel, siempre que los caballo puedan descansar durante al menos 1 chukker. En partidos de más alto nivel de competencia, los jugadores tendrán al menos 1 caballo por chukker.

Información de: thepolera.blogspot.co.uk

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